miércoles 12 de agosto de 2020 - Edición Nº4687

Opinión | 4 jul 2020

editorial

El virus de la desinformación: los imbéciles que viralizan

Ayer todos los catamarqueños vivimos un día para el olvido, donde pasamos del 0 a tener el primer caso positivo de covid-19. Con el correr de los minutos, la desinformación se hizo eco por todas las redes sociales, pero la más letal, para nosotros, por WhatsApp.


Hablaremos desde este medio, porque la verdad que no tuvimos tiempo de hablar con otros colegas/medios sobre esta problemática, pero si la pusimos sobre la mesa, al finalizar el día.

Desde el momento que el gobernador confirmo el primer caso, fue cuestión de minutos para que la gente empezara a crear contenidos falsos, información muy dudosa, hasta historias conspirativas por parte del gobierno, personal de salud y otras cosas, que la verdad no vale la pena detallar. Ni hablar de los conocidos de uno, que también estaban a la orden del día.

Tampoco podemos dejar afuera al “morbo”, que cierta gente tiene y que en estos tiempos lo ponen como prioridad.

La cacería de brujas fue creciendo con el correr de las horas, el escrache que algunos optaron como moda actual también se vivió ayer.

Está de más decir, que ayer todos fueron periodistas, todos tenían la primicia, esa –que supuestamente- ni los medios tenían. Todos eran periodistas! Y la verdad que a nosotros, como trabajadores o profesionales de prensa, nos da cierta impotencia, por qué, a decir verdad, no suma, no ayuda, para nada, al contrario, resta y muchísimo.

Para aquellos que jugaban a ser periodistas, que lo hicieron por diversión, no miden el impacto real que la desinformación produce en la población. Pero para estos inadaptados/as la diversión es viralizar datos, fotos o videos, y hacerlos circular, y todo por diversión, pero seremos más directos, lo hacen porque no tienen nada más que hacer, por estar al vicio y jugar un rato para ver qué pasa.

A estos imbéciles, les decimos lo que pasa, generan miedo, temor, angustia, desesperación, y eso a mucha gente le afecta, porque no todos reaccionan de la misma manera, la gente no está acostumbrada a que primero debe analizar la información y que luego intente recurrir a los medios para ver si es real o no.

Lo que a vos por maldad te divierte, a otro le puede costar la vida. Así, sí, tan al extremo, generar miedo y desesperación a una persona con problemas de salud, (presión, cardiacos, respiratorios, etc.), por diversión tuya, esa persona puede sufrir el doble, hasta el punto de perder la vida.

La gente piensa que la información es algo sin importancia, pero lo que no saben, es el impacto y el daño que pueden hacer, por el solo hecho de publicar una falsedad, no miden las consecuencias, creen que el trabajo del periodista es fácil y sencillo, y no tienen ni la mínima idea lo que es trabajar en esta profesión.

Pero a todos esos imbéciles, que, en el día de ayer se la dieron de “periodistas”, los desafiamos a que digan sus nombres y apellidos, a que se muestren, si tienen esa primicia que tanto los divierte, los queremos ver, así todos podemos aplaudirlos y hasta los recomendamos para alguna premiación periodística. Porque de lo contrario es muy fácil, desde el anonimato todo es más sencillo.

Pero te recomendamos, que no seas un imbécil más, quédate en casa, cuídate vos y tu familia, porque el karma es muy justo, y todo vuelve.

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