Desde el Interbloque La Libertad Avanza repudiamos de manera categórica las expresiones del diputado Juan Carlos Ledesma, quien optó por el insulto, la descalificación personal y la agresión vulgar como sustituto del debate político y jurídico.
Cuando un legislador recurre al agravio como método, no demuestra carácter ni convicciones, por el contrario, evidencia una profunda incapacidad para discutir ideas. La violencia verbal no es vehemencia política, es pobreza argumental y una forma de degradar la función pública.
El diputado Federico Lencina presentó un proyecto de ley en pleno ejercicio de sus facultades constitucionales, con el objetivo de abrir una discusión legítima sobre el funcionamiento del Poder Legislativo. Proponer no es violar la Constitución, debatir no es desconocerla. Pensar reformas no implica faltar al respeto institucional, sino asumir con responsabilidad el rol para el cual se fue elegido por el voto popular.
Resulta alarmante que se pretenda clausurar el debate democrático apelando a insultos y burlas, como si la Constitución fuera un dogma intocable y no un marco jurídico que admite análisis y discusión dentro de los canales institucionales. El verdadero desprecio por la ciudadanía no está en presentar proyectos, sino en creer que un cargo público habilita a degradar la función legislativa y el debate público.
Por todo ello, invitamos al diputado Ledesma a elevar el nivel de la discusión, a respetar a sus pares y a honrar la función para la cual fue elegido. Catamarca necesita representantes que discutan ideas con seriedad y responsabilidad, no dirigentes que conviertan la política en un espectáculo de agresión.




