sábado 03 de diciembre de 2022 - Edición Nº5530

Opinión | 8 sep 2022

Por Nancy Acosta Noriega

A 32 años de un silencio que gritó fuerte, el de María Soledad

Un día como hoy hace 32 años, María Soledad Morales perdía la vida a mano de machitos salvajes, tipos que amparados en la impunidad que les era dada, se creían con el poder de hacer con los demás lo que sus caprichos oscuros mandaban. #32añosdelfemicidio #MaríaSoledadMorales #contalo #NiUnaMenos #femicidio


32 años de un sentir colectivo que se hizo eco del dolor de una familia y de una comunidad que creció y trascendió las diferencias sociales en todos los sentidos, saliendo a marchar pidiendo justicia.
32 años de repudiar los privilegios de los hijos del poder, de los horrores del encubrimiento y de las faltas de condenas para los muchos que tomaron parte del femicidio de María Soledad, porque siempre supimos que no sólo fueron dos.
32 años sin que sus pasos caminen por esta tierra, pero sin que nunca se hayan dejado de sentir, 32 años sin que su voz toque algún oído, pero sin que nunca se haya dejado de escuchar.
32 años de una siembra de dolor que nos sacude como si el tiempo hubiera decidido no pasar, y nos gana como cada año la convulsión del espanto, el sacudón de la impresión, la angustia por lo que día a día salía a la luz, aunque quisieran ocultarlo; el peso de la consciencia muda por los homicidios disfrazados que le siguieron para tapar lo sucedido, porque fueron más, aunque no se recuerden sus nombres.
32 años de un dolor profundo, ecuménico, que nos acerca y nos hace sentir vulnerables ante la injusticia que no deja de estar presente, la corrupción que habita todos los ámbitos y las migajas de consuelo al abrigo de que son sentires colectivos.
32 años sin María Soledad; que sigue presente, porque su memoria y la memoria por lo que pasó no va a ceder a sucumbir en el olvido; de hecho, no lo vamos a permitir y vamos a sembrar el futuro de memoria, para que nunca más tengamos que llorar otra María Soledad.
Desde ese sentir, celebro cada acción que sume a construir un mejor futuro, cada #contalo es un abrir las puertas a que podamos repensarnos como sociedad, una invitación a cuestionarnos el amparo de la violencia que sigue vigente porque es la propia sociedad quien la genta, es una posibilidad para mirarnos y darnos cuenta de las necesidades profundas de cambio.
MARÍA SOLEDAD es más que el dolor por un femicidio, es un valor social que llega cada año a recordarnos que para que dejen de suceder los horrores que sufrió, antes debemos haber cerrado los espacios que sostienen vigente el patriarcado, antes debemos haber entendido, aceptado y transformado, la idea de que la vida de una mujer vale menos que los deseos de un macho. Eso ya es hacer del mundo, un mundo más habitable y mejor. Eso es darle a María Soledad un significado interpelativo real y sostener su memoria por algo más grande que sólo el dolor por lo que sufrió. Es hacer del dolor colectivo que desencadenó una herramienta de cambio. Y así su vida, seguirá siendo una vida que nos atraviesa, nos habita y nos transforma. Y eso, también es construir MEMORIA.
María Soledad, presente, siempre.

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