viernes 22 de enero de 2021 - Edición Nº4850

Opinión | 25 sep 2020

Por Nancy Acosta

¡Escándalo en diputados! Hablemos, sin pelos en las tetas

Visto así, superficialmente, al sujeto (al que no defiendo) lo denuncian por acoso y amenazas y a nadie le incomoda; ah, pero chupa una teta en cámara y es trending topic. O sea, lo que escala es una teta. Ese es la alerta. Hablemos entonces de tetas, de escándalos, de doble moral.


¿Escándalo? Escándalo me produce que siendo un legislador denunciado por acoso a nadie se le haya ocurrido antes una suspensión, ni una expulsión del partido, ni unos 2000 memes para dar visibilidad a esa situación, y al contrario se haya tapado sin el más mínimo repudio.

¿Escándalo? Escándalo me produce que aun cuando el Ministerio Público Fiscal de Salta señalara que tiene denuncias por amenazas, se le haya permitido con total impunidad avanzar en su carrera política sin mayores miramientos.

¿Escándalo? Escándalo me produce la reacción machista de gran parte de la sociedad que goza de “salud patriarcal” y que movilizados por el morbo comparten y comparten y comparten el video de una chupada de teta; que sí, estamos de acuerdo, no era el lugar ni el momento, y hay marcos normativos que avanzan sobre una sanción como en cualquier organismo cuando corresponde; pero a nadie en realidad le indignó la denuncia por acoso contra el mismo sujeto, y resulta que a todos les indigna una chupada de tetas. Más bien creo que a todos los movilizó el morbo cual escena erótica y nada más. No les importa ni la honradez, ni los “buenos actos”, ni nada en ese orden; lo que les hizo saltar la consciencia fue una teta.

Ahora vayamos un poquito más allá, se dieron cuenta que ya todos sabemos que la chica se hizo las tetas, que sus fotos con medias de red se compartieron un 15% más que las del “diputado” cuestionado sólo en las 3 horas siguientes al hecho. Se dieron cuenta donde se posiciona la cámara que hace el plano corto, son especialistas en ver sólo algunas cosas porque para otras, las importantes, nunca ven nada. Se dieron cuenta la celeridad para tratar una suspensión cuando para otros tratamientos hay que esperar meses o en otros, por ejemplo, incluso mucho más graves como los que tienen lugar con algunos legisladores de nuestra provincia enmarcados dentro de la violencia de género no se tratan nunca, y a nadie le indignan, a nadie le importan. ¿Se dan cuenta? Cuando el moralismo se espeja por morbo pasan cosas como ésta que dejan al descubierto la esencia patriarcal en toda la amplitud de su espectro.

Justamente pensaba en las muchas veces que con mis alumnos hablábamos sobre qué cosas se comparten en redes y que cosas no, y cómo cuestionarnos sobre cuando suman nuestras acciones y cuando no; porque no nos olvidemos que también somos aquello que hacemos, también somos aquello que nos indigna, también somos aquello que dejamos pasar y también somos aquello que nos roba la atención…digo, a muchos no nos espantan las tetas como sí lo hace la impunidad, el morbo y la salud patriarcal.

 

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