miércoles 27 de enero de 2021 - Edición Nº4855

Opinión | 25 nov 2020

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNE

Grooming - Escuelas - Violencia

Alguna vez se han preguntado, ¿cómo se siente el acoso o el abuso, cuando la escuela o la iglesia te dan la espalda?. “Uds. del Quintana son la puerta del lugar donde estamos encerradas muchas de nosotras, así que, por eso gracias. No nos callamos más”.


 “Son la puerta del lugar donde estamos encerradas MUCHAS”, es lo que me quedó dando vueltas en la cabeza de un texto de los muchos que leí. No me costó reconocer que tomaba forma una vez más el grito, ese que viene a romper el silencio, silencio que se está comiendo las paredes de los conventos, las trayectorias escolares perfectas, las herencias del patriarcado. Ese que tanto, tanto, tanto daño cargará sobre su historia.

ENCERRADAS – MUCHAS, es la parte que me quedó doliendo, sé que son muchas, lo hemos sido siempre, ya sea porque nos ha pasado o porque hemos tocado de oído; pero la violencia amparada en el silencio corre por nuestras vidas más que el dinero. Casi todos hemos escuchado historias oscuras ocurridas en esos templos, llámense escuelas o iglesias; sabíamos de quienes cuidarnos, a quienes no darle conversación o de quienes esperar situaciones incómodas porque tarde o temprano tendrían lugar, pero algunas no, algunos tampoco o los tomaba por sorpresa, o es sólo un abrazo mal dado, o un comentario que seguramente entendimos mal, o un no nos quiso tocar la pierna, o sólo quiso ser amigable…siempre hay un algo que hace que no se diga, que no se cuente, un pensar “sólo a mí me pasan éstas cosas”, y no, lo cierto es que no, les pasa a miles, miles de niñas y niños y adolescentes, año tras año, curso tras curso, escuela tras escuela.

Hay una relación de poder y autoridad abusiva y manipuladora que claramente deja de cuidarnos desde niños para acunar las más pervertidas intensiones de muchos adultos oportunistas bajo la máscara de las autoridades, esas que en vez de cuidarte te intimidan sin dar lugar a contar nada, esas autoridades que te dicen que si la pollera es corta luego no te quejes, esos que te enseñan a sentarte cerrando las piernas para que no se te vea nada, esos que te dicen para que fuiste al baño sola o solo, esos que te dicen que a los adultos se les hace caso sin discutir, esos que te dicen no digas nada porque todos lo van a saber y será peor, y ni hablar de los que encima te culpan indiscriminadamente. De esas autoridades no se puede esperar nada más que lo de siempre, que miren para el costado, que nieguen, que escondan, que acompañen claro, el lado equivocado.

En cuanto al común de los ciudadanos, en noviembre del 2018, en el marco del que fuera denominado “efecto Thelma” en su repercusión nacional e internacional, a través de las redes sociales se expusieron “muchos” de éstos testimonios de nuestra provincia en el #NoesNo, Catamarca, e involucrando a muchas instituciones educativas. Entonces nos preguntamos respecto de las “autoridades que nunca se enteraron de nada”, será que ¿todavía están en condiciones de garantizar la seguridad de nuestros niños y adolescentes? ¿Son esas autoridades desinformadas, negadoras, encubridoras, las adecuadas para ocuparse de la seguridad de nuestros niños y adolescentes? O será que cada vez que algo suceda, trascienda y destape la olla, el discurso va a ser el mismo, el de no lo sabíamos (que a veces es real): Le deberíamos hacer un cuadro, mínimo, al discurso negador que mantiene en funciones y frente a alumnos a muchos adultos de los que más bien debemos cuidarnos porque no entendieron que es adultos con adultos, no con niños o adolescentes.

Ahora vamos al caso que da luz a éstas oscuridades, un caso de supuesto “grooming” que ya está en manos de la justicia y es materia de investigación; hecho grave porque representa el acoso de un adulto para con un menor a través de redes sociales; sin olvidarnos que es el entorno en que están nuestras niños y adolescentes gran parte de su día, por escuela, relaciones sociales, etc.

Pero, ¿y si estaban en la escuela? Acaso vamos a pensar que no hubiera pasado, ¿somos tan inocentes como para pensar que no pasaba con relativa frecuencia?, ¿por qué nos sorprende cuando chicas y chicos salen a contar lo que les pasa en el interior de las instituciones?; cuando lo que nos debería sorprender es leer que se tuvieron que cambiar de colegio o iglesia porque esos adultos siguen en sus funciones de siempre. Diría que todo da a pensar que los equivocados somos los adultos, más cuando las piezas que se mueven no son las del conflicto o bien se mueven para encubrirlos.

Dejemos de perpetuar el silencio…eso propusieron las chicas y chicos de un colegio confesional de nuestra provincia, justo hoy, en el “Día internacional de la lucha contra la violencia de género”.

Chicas y chicos que salieron a dar la cara, que fueron a pararse frente a las puertas de su colegio y a decir con firmeza “no nos callamos más”, chicas y chicos que tienen mis respetos, chicas y chicos que entendieron que acosadores y abusadores nunca más tendrán la complicidad del silencio.

Esos chicos y chicas que más que contenidos son cuestionados, marcan cual retrato es la crudeza de la transición entre dos épocas culturales y sociales, y ojalá así sea, la de la complicidad con el abuso versus la del no tendrá lugar…ni en la escuela, ni en la iglesia, ni en las casas. Porque #sevaacaer conforme el silencio deje de tener lugar.

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