jueves 25 de febrero de 2021 - Edición Nº4884

Opinión | 29 dic 2020

IVE – HOY, 29 DE DICIEMBRE

Votación en el Senado: ¿Será histórico, será Ley?

Legalizar no es obligar, es poner fin a los abortos clandestinos e inseguros. Es justicia social.


Es claro que se asume a la maternidad como una oleada de alegría por la llegada de la “bendición”, y los discursos de siempre se sostienen en imaginarios muy alejados de los sentires de muchas mujeres en las soledades de sus sufrimientos. Es claro también que se ha romantizado el embarazo forzado, ni hablar de lo que se subestima el abuso sexual (incluso al interior de matrimonios constituidos y en la aberración de las miles de niñas y adolescentes obligadas a parir), también es obvio que se relativiza el daño sobre la salud mental, emocional y física. Más obvio aún es que se desconocen los más de 450.000 abortos clandestinos promedio que tienen lugar en el país al año, porque parece que no legalizar simplemente los hace desaparecer, como a los dinosaurios, ya saben, algo así como decir, “morite en clandestinidad sin que yo me entere, porque legalizar el aborto es cruel para las religiones”; se vuelve inaceptable. (Como la eutanasia, pero la pena de muerte no, esa se hace necesaria; en fin).

Desde hace dos años la marea verde demostró la realidad del aborto como una práctica existente común, mucho más de lo que quisiéramos, al día de hoy demostró que sigue ocurriendo a diario, y hubo vidas que pudieron ser salvadas, porque nada resolvió el problema. El resultado no ha sido “salvemos las dos vidas”, al contrario, fueron dos muertes. Dar un paso al frente es propio de una sociedad madura, honesta con sus problemáticas porque las asume y las enfrenta, más igualitaria porque se corre de los preconceptos finitos definidos en pasiones religiosas y posturas personales, y por sobre todo con un Estado presente.

¿Por qué legalizar el aborto? Porque ningún método anticonceptivo es 100% seguro. Porque obligar a gestar y a parir es tortura. Porque la maternidad debe ser una elección, no una obligación. Porque asumir que todo embarazo es consensuado y deseado o cuanto menos la relación que le da lugar lo fue, es un absurdo que no tiene lugar en un mundo como el actual, que conoce las altísimas estadísticas de abusos sexual que tienen lugar en todos los puntos del país, (incluyendo las 9 jurisdicciones que no adhieren a la ILE como fuera aprobada en Nación). Porque la clandestinidad no es la solución. No debe ser una opinión, debe ser un derecho.

¿Qué pasa cuando votan contra la IVE? Porque no, no impiden que haya abortos, pero sí sostienen los abortos clandestinos; no se engañen, no salvan ninguna vida. Sostienen la discriminación por género, clase, región geográfica y etaria. Sostienen la maternidad forzada como rol único e ineludible. Sostienen la violencia machista estructural que deshumaniza a las mujeres. Impiden políticas públicas que aseguren el derecho a la salud. Niegan la autonomía sexual, reproductiva y no reproductiva de las mujeres. Niegan la diversidad de realidades existentes y vulneran derechos, infancias, adolescencias y sostienen por complicidad las más oscuras perversiones detrás de muchos de esos embarazos forzados; realidades de las que nadie habla, realidades que se ocultan porque hacerse cargo es demasiado, y nos lleva a instancias como las de hoy, en donde se debe debatir por el Aborto Legal o el Aborto Clandestino.

La IVE es la ampliación de un derecho que existe desde 1921, la ILE o Interrupción Legal del Embarazo por “causales” como violación o salud integral (OMS). La IVE o Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta la semana 14 de embarazo inclusive, busca eliminar las desigualdades y la discriminación en el acceso al sistema de salud. Legalizar genera políticas públicas de salud y acceso equitativo a información confiable, científica, actualizada y laica. Educación sexual integral (ESI). Anticoncepción. Prácticas médicas seguras/aborto medicamentoso – AMEU.

Para quienes no lo entienden, el aborto clandestino e inseguro ES el problema, NO puede ser también la solución; ya no es una cuestión de sí o no, sino de cuando #seráley, porque #seráley.

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