lunes 06 de diciembre de 2021 - Edición Nº5168

Opinión | 14 nov 2021

La justicia en jaque: ¿Jueces coimeros o ex camarista narco?

Sin lugar a dudas, la justicia provincial esta convulsionada. El ex fiscal, ex camarista y ahora abogado del foro local; Juan Pablo Morales, volvió a poco más de un año a estar en los titulares de los hechos policiales.


A las sospechas de un posible cobro de coima que fue grabado en un video, cuyas pericias de Gendarmería conocidas en septiembre, dieron cuenta de que el video fue editado, pero las imágenes eran reales, ahora se le sumó una imputación por supuesto narcotráfico”. Sin embargo, cada uno llevó agua para su molino y más rápidamente que inmediatamente los dos ex camaristas se encargaron de difundir el resultado de la pericia, pero solo la parte que a ellos le eran conveniente.
“El video es trucho. El video está editado”, repitieron una y otra vez en todos y cada uno de los medios de comunicación que en el afán de buscar la “primicia”, solo tomaron la parte del actor que hablo. Lo que buscaban era lo obvio, una suerte de “pedido de disculpas” por parte de quienes los “señalaron” y “acusaron” al punto de llevarlos a renunciar a sus cargos, los ex camaristas insistieron con su inocencia y los anuncios de denuncias y calificativos poco acertados para que quienes los investigan y denunciaron, no se hicieron esperar.
Pero la tensa calma duro solo un par de semanas, cuando la figura de Morales parecía alejarse de las crónicas policiales y el planteo de la duda “en la veracidad total” del video que los condenaba, parecía por fin tener para ellos una suerte de “la duda favorece al reo”, el escándalo volvió a ponerlo en el ojo de la tormenta.

Primero fue, el haber asumido el rol como codefensor en el doble homicidio culposo de la ruta provincial 1. En enero del 2015, Morales envió a juicio como autor supuestamente responsable de la muerte de dos jóvenes y provocar lesiones a un tercer acompañante del vehículo a Ariel Sosa. Hoy, seis años después y ya renunciado del poder judicial de la provincia se sentó del otro lado de la barandilla con la función de borrar con el codo lo que había escrito con la mano. En otras palabras, demostrar la inocencia o la menos culpabilidad del sujeto al que le puso el rotulo de “posible autor” y lo sentó en el banquillo de los acusados.

La actitud, tildada de “provocadora” por los familiares de las víctimas y falta de ética, llevaron a Morales otra vez a renunciar. Según dijo tres días después de los insultos y amenazas de la que fue víctima su persona, en el escrito presentado en la secretaria del juzgado correccional 1 “.... lo hago para no perjudicar a mi asistido”.
Y cuando todo parecía volver a tranquilizarse, el agua de la justicia volvió a ponerse turbulenta. El martes 9 de noviembre, Morales debía concurrir al Juzgado Federal como abogado defensor de un detenido por narcotráfico, pero tal como ocurrió en la justicia ordinaria, Morales cambio otra vez de rol, pero esta vez paso al banquillo de los acusados.
“Narcotráfico” fue la calificación por la que fue imputado e indagado. “Niego todo de lo que se me acusa”. “Esto es un complot entre el fiscal federal y el estudio de abogados Vélez y Bracamonte”, refirió en sus declaraciones ante el juez federal; Miguel Ángel Contreras, quien no lo privó de la libertad, entendiendo que en su contra hasta el momento solo habría una escucha telefónica cuyo contenido de la conversación debe ser debidamente analizado. La línea es muy fina, entre un “consejo” y una “intervención”, como abogado de un cliente imputado por tenencia de estupefacientes para su comercialización agravado por el número de personas.
La justicia, el poder judicial de la provincial volvió a convulsionarse. Atrás había quedado, al menos de las portadas de los medios de comunicación de la provincia lo de “jueces –después devenidos a ex camaritas- coimeros”, y ahora el escandalo estallaba en ámbitos de la Justicia Federal.
La competencia cambiaba, pero los actores, al menos uno volvió a ser el mismo, Juan Pablo Morales.
Su presunta vinculación y, decimos presunta ya que se encuentra en plena etapa de investigación y se debe dejar a la justicia actuar, causo malestar y rechazo dentro del poder judicial, como así también en el foro de los abogados, quienes rápidamente emitieron a través de su colegio un comunicado solicitando “celeridad en la investigación”, ahora por narcotráfico que se abrió contra Morales.
Sin embargo, en el poder judicial, el rechazo y el enojo es un secreto a voces en los diferentes pasillos y edificios judiciales, pero hasta el momento nadie salió a pronunciarse públicamente. Quizás sea porque ya Morales no pertenece a la planta del Poder Judicial, pero eso no quita a que, al momento de hablar de una causa de narcotráfico al referirse al imputado Morales, la sociedad lo relacione con un ex camarista, un ex fiscal, un ex funcionario de casi 30 años dentro del Poder Judicial, querer desconocerlo ahora sería ilógico para la Justicia.
Como también lo sería para los actores políticos, esos actores que allá por el año 2015 lo pidieron “prestado” al Poder Judicial y lo llevaron al poder ejecutivo, donde cumplió la función de Sub Secretario de Seguridad. Luego, respaldado por ese mismo poder, regresó a sus orígenes, concurso y terminó jurando en uno de los cargos más importante en el Poder Judicial, la Cámara de Apelaciones, de la que renuncio en agosto del año pasado.
Si bien hasta aquí todo hace presumir que el silencio podría ser la mejor estrategia para los involucrados en esta historia, la esposa y los supuestos enemigos también salieron a escena.
Allá lejos y fuera de escena, quedo la causa judicial, hoy por hoy y principalmente a través de la red social Facebook, estos actores intentan distraer a la sociedad con banalidades. Buscando ocupar el rol de víctima y con extorsiones “baratas” intentar “frenar” el avance de la justicia, aunque del escarnio público ya no podrá regresar.
El ex camarista y hoy imputado por narcotráfico; Dr. Juan Pablo Morales, dijo en declaraciones a la prensa que, para él, el “video” por el que renuncio a su cargo de juez – llegando a atentar contra su propia vida-  y la imputación de droga, están vinculadas. Sobre esta última acusación, cargo contra el estudio de los abogados Pedro Vélez y Bracamonte y el fiscal Federal Santos Reynoso en una suerte de “sociedad” de la que según dijo “todos los presos federales del penal lo saben”, pero del “video” solo dijo que hay una tercera voz que se escucha, pero que como “estrategia” defensiva él no va a decir quién es, que investigue “la justicia”. Entonces otra vez hay que interpretar que solo llevara agua para su molino, poniendo como “verdad absoluta y real” la” voz de los presos” pero no así su voz, ya que conoce en primera persona quien es el tercero del video.
Dr. Juan Pablo Morales, desde que inició la causa de “la video denuncia” o de “las coimas en apelaciones”, como más le guste, se lo escuchó una y otra vez decir que no lo dejan “expresarse”, que la “justicia no lo escucha”, entonces cabe preguntarle Dr. ¿cómo quieren que lo escuchen, si no se sienta ante el fiscal y le dice quien filmo el video, sino no responde a las preguntas de las demás partes en una indagatoria por narcotráfico, si ni siquiera le responde a la prensa quien o quienes del gobierno de la gestión de al exgobernadora Lucia Corpacci,  le “sugirieron” en esa reunión o mesa de trabajo, como lo declaro su esposa ante la justicia y la prensa, “plantar droga a un grupo de manifestantes contrarios al gobierno”?. En pocas palabras ¿cómo quiere Dr. Morales ser escuchado sino no habla?
O es que acaso Dr. Juan Pablo Morales escucharlo, es que Ud. hable y diga lo que quiera, en el ejercicio de su profesión o deberíamos ironizar como Ud. lo hizo a la salida de la fiscalía federal, en donde sin mencionarlo al fiscal Federal Santos Reynoso, expresó “yo me pregunto si un chico de un barrio es detenido por supuesta comisión de un delito, ¿por qué no puede ser detenido un funcionario, si ha sido sorprendido infraganti cometiendo un delito?”, es decir, sí solo lo que Ud. dice y cuando lo dice debe tomarse por cierto, la sociedad debería preguntarse entonces ¿porque Ud., que fue imputado e indagado en por un supuesto delito de “narcotráfico” y tiene pendiente en la justicia ordinaria otra causa por supuesta “coima”, a la que dicen podría sumársele otra imputación por otro hecho en el que los actores serían casi los mismos?, no está detenido. Será porque al igual que a ese funcionario que acusa, pero que vaya a saber porque no lo quiso nombrar en la prensa, Ud. ex fiscal, ex camarista y exfuncionario del Poder Ejecutivo, goza también de “ese derecho a la inocencia hasta que se demuestre lo contrario”, del que ahora reniega.
Hay que ser coherente en lo que decimos y hacernos cargos de nuestros propios actos. Toda acción conllevaba consigo una consecuencia, Dr. Morales y el no someterse a la justicia como se jacta de ser un hombre de justicia solo lleva a ubicarlo en la vereda de enfrente, la de los delincuentes o al menos de los sospechosos.
Hay quienes dicen que Ud. ya no pertenece al poder Judicial, porque renunció, que nada tiene que ver la Justicia, entiéndanse el Poder Judicial, en estos hechos que hoy sacuden a la sociedad, pero se olvidan que cuando fueron acusados o al menos denunciados por cobrar supuestamente una “coima”, eran reconocidos camaristas, funcionarios funcionales al Poder Judicial catamarqueño.

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