El Torneo Provincial de Fútbol de Catamarca atraviesa en 2026 uno de sus momentos más exigentes desde lo deportivo y organizativo. Con un formato renovado, más extenso y con mayores obligaciones logísticas, el certamen expone una realidad que hoy preocupa a clubes, dirigentes y protagonistas del fútbol del interior: la ausencia de acompañamiento económico institucional, algo que sí existió en ediciones anteriores.
Durante los torneos Provinciales 2023 y 2024, bajo la presidencia de Lucas Cisternas en la Federación Catamarqueña de Fútbol, el Gobierno de Catamarca realizó aportes económicos que fueron destinados a colaborar con las instituciones participantes, tanto en el fútbol masculino como en el femenino. Esos recursos, reconocidos públicamente, permitieron afrontar parte de los costos que implica disputar una competencia de carácter provincial: traslados, alojamiento, comidas, seguridad y logística general.
Ese respaldo no resolvía todos los problemas, pero sí representaba una señal clara de acompañamiento al fútbol federado y al esfuerzo que realizan los clubes del interior para competir en igualdad de condiciones.
El escenario cambió con la llegada de la actual conducción de la Federación, encabezada por Gustavo Marcial, con Silvia Jiménez como tesorera. Desde el inicio de esta gestión, tanto en la temporada 2025 como en la actual 2026, no se registraron aportes económicos del Estado provincial destinados específicamente al Torneo Provincial, ni transferencias que luego fueran volcadas a las instituciones participantes.
La diferencia no es menor. El Provincial 2026 exige, como mínimo, cuatro viajes en la etapa clasificatoria, con un total de once partidos para completar la fase inicial y hasta dieciséis encuentros para el campeón, lo que representa un esfuerzo económico considerable para clubes que, en su mayoría, subsisten con recursos propios, apoyo de sponsors locales y el trabajo voluntario de sus dirigentes.
En este contexto, comienza a instalarse una percepción que inquieta: la falta de confianza en la conducción actual de la Federación Catamarqueña de Fútbol. No se trata solo de la ausencia de fondos, sino de la carencia de previsibilidad, de gestión visible y de interlocución clara con los organismos que históricamente acompañaron al certamen.
El fútbol provincial no desconoce el complejo escenario económico general, pero sí marca una diferencia evidente entre una etapa donde existía gestión y respaldo concreto, y otra donde los clubes deben afrontar solos un torneo cada vez más demandante. La sensación en el ambiente es que el Provincial sigue creciendo en exigencias deportivas, pero retrocede en respaldo institucional.
Hoy, el riesgo es claro: si el peso económico recae exclusivamente sobre las instituciones, el Torneo Provincial puede transformarse en una competencia cada vez más desigual, donde no prime lo deportivo sino la capacidad financiera para sostener viajes, planteles y logística.
El fútbol del interior necesita algo más que buenas intenciones. Necesita conducción confiable, gestión activa y acompañamiento real. Porque sin respaldo, sin planificación y sin confianza, el Provincial corre el riesgo de perder su esencia: ser un torneo integrador, federal y representativo de todo el fútbol catamarqueño.




