Se cumplen 12 años de una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de Catamarca. La noche del 23 de enero de 2014 no fue una noche de verano más para los habitantes y visitantes de El Rodeo y Siján. Fue el inicio de una pesadilla que dejó muerte, destrucción y una herida abierta que, más de una década después, sigue sin cerrarse.
Aquella jornada había comenzado como tantas otras en la villa veraniega ambateña: calor intenso, turistas, familias y la expectativa por la presentación nocturna de Abel Pintos en el predio municipal. Pero el clima cambió de manera abrupta. Una tormenta violenta, con lluvias intensas y fuerte actividad eléctrica, se desató sobre la zona. Desde el cerro El Manchao, en el cordón montañoso de Ambato, descendió un alud que arrasó con todo a su paso y transformó la fiesta en tragedia.
El corte total de energía eléctrica dejó a El Rodeo sumido en la oscuridad durante horas. En ese contexto, resultó imposible dimensionar de inmediato la magnitud del desastre. El ruido ensordecedor del río Ambato, crecido y fuera de control, se mezclaba con truenos, gritos de auxilio y escenas de desesperación. El agua y el barro arrastraron vehículos, destruyeron puentes, dañaron viviendas y se llevaron lo más irreparable: vidas humanas.
Como consecuencia directa del alud, 11 personas murieron entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de enero, mientras que el cuerpo de una joven nunca pudo ser localizado. Las víctimas fatales fueron: Agostina Ahumada (5), Candelaria Díaz Mendibe (5), Daiana Ahumada (7), Darío Álvarez (14), Emiliano Álvarez (26), Romina Silva (30), María Zulma Mendibe (39), Graciela Contreras (51), Adrián Álvarez (54), María Luisa Castiglione (56) y Dora González (78). A ellas se suma Ana Carolina Sal (23), cuyo cuerpo jamás fue hallado pese a los intensos operativos de búsqueda.
Mientras El Rodeo enfrentaba el peor desastre de su historia, localidades vecinas como Siján también sufrían las consecuencias del temporal, con crecidas repentinas, evacuaciones y daños materiales. San Fernando Digital estuvo presente desde el primer momento en ambas localidades, realizando una cobertura exclusiva en condiciones extremas, el drama humano, el caos, la solidaridad espontánea y el dolor de una comunidad devastada. Aquella cobertura marcó un antes y un después en el periodismo local, registrando hechos que hoy forman parte de la memoria colectiva de la provincia.












Doce años después, el reclamo de justicia sigue vigente. Durante más de una década, la Justicia investigó posibles responsabilidades por el alud. Fueron imputados funcionarios del gobierno provincial de entonces y responsables vinculados a la obra del puente sobre el río Ambato. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunos acusados resultaron absueltos y la causa terminó prescribiendo. No se logró probar la negligencia que sostenía la querella.
Para los familiares de las víctimas, el paso del tiempo no trajo respuestas ni reparaciones. Continúan exigiendo justicia y denunciando falencias estructurales que, aseguran, siguen sin resolverse: la ausencia de sistemas de alerta temprana, la falta de planificación territorial y la escasa prevención ante crecientes y eventos climáticos extremos.
A 12 años del alud, El Rodeo y Siján recuerdan a sus víctimas con dolor, pero también con la firme convicción de que la tragedia no puede quedar reducida a una fecha en el calendario. La memoria, la verdad y la prevención siguen siendo una deuda pendiente. Y el registro periodístico de aquellos días, como el realizado por San Fernando Digital, permanece como testimonio irrefutable de una tragedia que nunca debe repetirse.


