El dirigente gastronómico confirmó su intención de competir por una banca en el Senado de la Nación y volvió a tensar la interna del PJ. Críticas a Saadi, cuestionamientos a Jalil y un pasado reciente de respaldo a Javier Milei forman parte de una jugada que vuelve a ponerlo en el centro de la discusión política.
Luis Barrionuevo volvió a mover las piezas del tablero político catamarqueño. Como ocurre cada vez que se aproxima un nuevo proceso electoral, el dirigente gastronómico reapareció con pretensiones de protagonismo y anunció su candidatura a senador nacional, al mismo tiempo que lanzó fuertes cuestionamientos contra distintos referentes del peronismo provincial.
La irrupción no pasó inadvertida. Barrionuevo apuntó contra Gustavo Saadi y utilizó durísimos términos para referirse al gobernador Raúl Jalil, a quien llegó a calificar de “idiota”. Un discurso que, lejos de buscar bajar la temperatura interna, vuelve a exponer las profundas diferencias que existen dentro del justicialismo catamarqueño.
Pero detrás de las declaraciones aparece una discusión de fondo: qué lugar pretende ocupar Barrionuevo dentro del peronismo y cuánto respaldo real conserva después de sus últimos movimientos políticos.
El dirigente tiene una larga trayectoria dentro de la política nacional y provincial, pero su posicionamiento más reciente abrió interrogantes sobre su relación con el PJ. En la última elección nacional, Barrionuevo manifestó públicamente su respaldo a Javier Milei, una decisión que lo colocó en una posición difícil de conciliar con buena parte de la estructura y la tradición política del peronismo.
Ahora, sin embargo, vuelve a intentar disputar un espacio desde el propio escenario peronista y pretende convertirse nuevamente en una alternativa electoral.
Una candidatura que también es una pulseada
Más allá de la candidatura al Senado Nacional, el mensaje de Barrionuevo parece tener otra dimensión: la disputa por espacios de poder dentro del armado electoral que se viene.
Su reaparición se produce además acompañado por un reducido grupo de dirigentes, en una estructura que todavía deberá demostrar cuánto volumen político tiene fuera de los micrófonos y las declaraciones públicas.
Porque una cosa es anunciar una candidatura y otra muy diferente es construir una estructura capaz de sostenerla electoralmente.
El desafío para Barrionuevo será transformar su exposición mediática y sus críticas al oficialismo provincial en votos, dirigentes y territorio. Y allí aparece uno de los principales interrogantes de esta nueva incursión electoral.
El peronismo, otra vez frente a sus propias internas
La aparición del dirigente vuelve a exhibir una característica recurrente de la política catamarqueña: las discusiones internas del peronismo suelen intensificarse cuando se acerca una elección.
Barrionuevo conoce ese escenario y sabe cómo instalarse en el centro de la conversación. Sus declaraciones generan repercusiones, obligan a responder y vuelven a colocar sobre la mesa una disputa que excede los nombres propios.
La cuestión ahora será determinar si esta nueva ofensiva termina convirtiéndose en una candidatura competitiva o si queda reducida a una nueva pulseada interna por lugares dentro de la estructura partidaria.
Porque el dato político no es solamente que Barrionuevo anunció que quiere ser senador nacional.
El verdadero interrogante es cuánto poder conserva, quién está dispuesto a acompañarlo y hasta dónde está dispuesto a llegar si el peronismo provincial no le abre el espacio que reclama.
Y, como suele ocurrir cuando Barrionuevo vuelve a escena, la posibilidad de una ruptura vuelve a aparecer sobre la mesa.



