En el marco de la Asamblea Universitaria celebrada para la elección de rector y vicerrector de la UNCA para el período 2025–2029, la Facultad de Derecho propuso como candidato a rector a su decano, el Dr. Salerno. Ya en su carácter de candidato, solicitó hacer uso de la palabra, a pesar de que el reglamento no lo permite en dicha instancia. Aun así, y ante su insistencia, el rector Oscar Arellano solicitó a la Asamblea que se le conceda dicho permiso.
El discurso del Dr. Salerno no se correspondió con el espíritu democrático y académico que debe regir una Asamblea Universitaria. Su intervención, de tinte claramente político y confrontativo, estuvo dirigida a descalificar la gestión Arellano–Buenader y a realizar un ataque personal e injustificado contra el Ing. Savio, propuesto como vicerrector para acompañar al Ing. Arellano en la fórmula rectoral.
Entre las afirmaciones vertidas, el Dr. Salerno hizo referencia a supuestas irregularidades electorales en el ámbito universitario. Sin embargo, resulta necesario señalar que las únicas situaciones objetivamente cuestionables en materia electoral se han producido, precisamente, en la Facultad de Derecho que él conduce.
Al respecto, en la página web de la facultad de derecho (https://derecho.unca.edu.ar elecciones-2025-2027/), se puede acceder al acta N° 9, mediante la cual se da de baja una lista ya oficializada de Franja Morada por la renuncia de uno de sus candidatos. En un acta posterior, se agregan dos renuncias más. Este proceder, que pretendía impedir la participación de una agrupación estudiantil completa, desconoce el rol de los candidatos suplentes, el corrimiento de listas previsto reglamentariamente y el principio de representación democrática.
Cabe preguntarse: ¿puede la renuncia de una sola persona afectar el derecho de todo un grupo a participar de una elección? ¿Es legítimo anular una opción electoral ya oficializada, dejando sin alternativa a una parte del electorado? ¿Qué garantías ofrece este accionar para el ejercicio pleno de la democracia universitaria?
Esta no es la primera vez que hechos similares ocurren en la Facultad de Derecho. En los últimos años, se han repetido situaciones que ponen en duda la transparencia y el respeto por las reglas básicas del juego democrático. Las renuncias de candidatos, bajo presión o condicionamientos, se han vuelto frecuentes, a diferencia de lo que sucede en otras unidades académicas.
A ello se suman denuncias reiteradas sobre prácticas de hostigamiento ideológico, concursos docentes que no se sustancian mientras ciertos nombres ascienden con una rapidez llamativa, y beneficios como viajes, posgrados o capacitaciones que parecen reservados para un grupo reducido. Esta concentración de recursos y decisiones no solo afecta la equidad institucional, sino que vulnera los principios de pluralidad y mérito que deben regir en una universidad pública.
La UNCA merece una conducción comprometida con los valores democráticos, con el respeto a la diversidad de voces, la transparencia en los procesos y la garantía de igualdad de oportunidades para toda la comunidad universitaria. Las prácticas que restringen la participación, desalientan el disenso y reproducen lógicas de exclusión no pueden ni deben tener lugar en nuestra casa de estudios.
Reafirmamos nuestro compromiso con una Universidad abierta, inclusiva, transparente y verdaderamente democrática.



