La diputada provincial Natalia Herrera volvió a poner en agenda el estado del Hospital San Juan Bautista, el principal centro de salud de Catamarca, al cuestionar públicamente a la ministra de Salud, Johana Carrizo, por sus recientes declaraciones sobre el funcionamiento del nosocomio.
El eje del planteo surgió a partir de una afirmación oficial que indicaba que el hospital cuenta con “un 90% de agua caliente”, una frase que para la legisladora no solo resulta insuficiente, sino que expone una problemática estructural que, según sostiene, lleva más de una década sin resolverse.
“Decir que hay un 90% de agua caliente después de 15 años de gobierno no es una respuesta, es reconocer que todavía hay una deuda pendiente”, expresó Herrera, marcando una línea crítica hacia la gestión sanitaria provincial.
La diputada remarcó que viene denunciando desde hace años las condiciones del hospital, al que definió como una institución que debería ser modelo en la provincia, pero que arrastra falencias básicas. En ese sentido, subrayó que durante largos períodos hubo sectores sin acceso a agua caliente, un servicio esencial en cualquier sistema de salud.
“El Hospital San Juan Bautista tiene que tener el 100% de sus servicios garantizados. La salud no funciona por porcentajes”, insistió, elevando el tono del cuestionamiento y apuntando directamente a la responsabilidad del Ejecutivo.
El planteo no solo interpela a la actual gestión, sino que abre un interrogante más amplio sobre la administración sostenida en el tiempo. “Después de tantos años que administran la provincia, la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué todavía no pueden resolver un problema tan básico?”, lanzó.
Las declaraciones de Herrera se inscriben en un contexto donde la infraestructura sanitaria vuelve a ser objeto de debate, especialmente en un escenario donde los recursos y las prioridades del Estado están bajo permanente discusión.
El cruce entre la legisladora y la cartera de Salud deja al descubierto una tensión recurrente: la distancia entre los avances que el gobierno busca mostrar y las demandas concretas que surgen desde distintos sectores políticos y sociales.
En el fondo, la discusión trasciende un dato puntual. Lo que está en juego es la capacidad del sistema público para garantizar condiciones mínimas de atención en su principal hospital. Y en ese terreno, los porcentajes, como advierte Herrera, difícilmente alcancen para cerrar el debate.



