Raúl y Cristina hace una semana que recorren los atractivos de la Capital. Son de Buenos Aires y, mientras disfrutaban de la propuesta folklórica a cargo de artistas locales, confesaron lo afortunados que se sienten por tener parientes en Catamarca: “aquí uno disfruta de espectáculos hermosos, se vive con tranquilidad y se recibe un trato diferente de la gente, una calidez que en otros lugares no vemos. Por eso tratamos de venir todos los años, amamos Catamarca”, indicaron.
Paula, oriunda de La Rioja, también destacó la oferta cultural y los lugares cercanos al centro con mucha historia y belleza paisajística. “Vine a pasar el finde largo, porque estoy cerquita. Visité muchos lugares preciosos como La Catedral, La Gruta y también llegué hasta Guayamba y Los Altos”, indicó.
Durante sábado y domingo, La Casa de la Puna recibió la visita de turistas de Buenos Aires, Santiago del Estero, Córdoba y La Rioja, atraídos por las propuestas gratuitas y para toda la familia organizadas por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico de la Municipalidad.
La elección del destino era de esperarse: mediodías para disfrutar de los sabores autóctonos con la Fiesta del Cabrito, donde además el locro, la cabeza guateada, el asado a las llamas y las empanadas recién salidas del horno de barro, fueron apenas uno de los tantos atractivos.
Cultura a cielo abierto
Por la tarde, cerca de las 18 horas, la plaza frente a Casa de la Puna comenzó a transformarse en un paseo cultural a cielo abierto. Los puestos de feriantes desplegaron una variada oferta de productos regionales, artesanales y de diseño, aportando color y movimiento.
En simultáneo, la profesora Anita Maldonado dio inicio a su propuesta para aprender a bailar cueca, generando la participación de idóneos pero especialmente un público ávido por conocer una de las danzas folklóricas más “difíciles” por la coordinación de pañuelos, pasos saltados y las coreografías repletas de vueltas y arrestos.
El escenario montado en plena calle se convirtió luego en el epicentro de la emoción con la presentación de la solista Luz Segura, una de las voces consagradas del folclore provincial y de sólida proyección nacional. Su actuación, que comenzó con una sentida interpretación de “Vidala, Soledad de Catamarca”, logró conmover al público y dio paso a un recorrido por el cancionero popular, con zambas, chacareras y gatos que invitaron al baile y al aplauso sostenido.
A continuación, el conductor y artista Franco Ocaranza, presentó al ballet Semblanzas, a cargo de Pablo Segovia y Gabriela Cano, que deslumbró con una puesta de gran nivel artístico. Ocho parejas en escena ofrecieron un espectáculo que reflejó la esencia del gaucho y la paisana del norte argentino.
El cierre estuvo a cargo del grupo Cardones, referentes del folclore catamarqueño, quienes ofrecieron un show de alto vuelo musical. El magistral ensamble de voces de Juan Roldán, Luis Medina, Raúl Zafe y Mariano Santillán, combinó clásicos ritmos tradicionales con momentos más íntimos, incluyendo boleros y destacadas interpretaciones instrumentales a cargo del reconocido guitarrista Nelson Tula, junto a la maestría de Raúl Zaffe y la percusión de Diego Vergara, aportando un valor agregado especial a la presentación que coronó la jornada.
Además, durante toda la tarde se realizaron sorteos entre los presentes, entre ellos, uno de los momentos más celebrados fue el de B&B Cueros, que entregó como premio una hermosa campera artesanal a una afortunada asistente.
Una vez más, Casa de la Puna volvió a consolidarse como un espacio de encuentro donde la cultura, la música y las tradiciones se viven en comunidad, ofreciendo una propuesta integral para disfrutar del fin de semana largo en la Capital.



