Catamarca quedó entre las provincias con mayor nivel de morosidad del país, mientras vecinos de Belén denuncian facturas de energía que llegan hasta los $600 mil. El deterioro de los ingresos y el aumento de los costos de los servicios profundizan la preocupación.
La situación económica de los hogares catamarqueños vuelve a quedar en el centro de la discusión a partir de dos indicadores que exponen el impacto de la pérdida del poder adquisitivo: el fuerte incremento de la morosidad y el aumento de las facturas de energía.
Según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central, Catamarca registró en junio de 2026 un 20,6% de irregularidad entre las personas endeudadas, ubicándose segunda en el ranking nacional junto con Santa Cruz y apenas por debajo de La Rioja, que alcanzó el 23,1%.
El dato implica que aproximadamente una de cada cinco personas endeudadas en la provincia se encuentra en situación de mora, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el crecimiento de las obligaciones financieras de los hogares.
Una deuda que crece
El escenario provincial forma parte de una tendencia que se observa a nivel nacional. En junio de este año, 20,97 millones de personas tenían deudas con bancos y proveedores no financieros de crédito, mientras que 5,91 millones se encontraban en situación de mora.
Dentro de ese universo, 2,90 millones registraban incumplimientos exclusivamente con proveedores no financieros, entre ellos las billeteras virtuales; 1,66 millones tenían deudas solamente con bancos y otras entidades financieras, y 1,36 millones acumulaban compromisos impagos con ambos sectores.
La comparación con febrero de 2024 muestra además un fuerte deterioro: la cantidad de personas en mora aumentó en alrededor de 2,6 millones, mientras que el universo total de personas endeudadas creció en 1,6 millones.
Para el CEPA, uno de los factores centrales detrás de este fenómeno es la pérdida del poder adquisitivo. El organismo estimó que el salario real registrado cayó 8,7% desde noviembre de 2023, mientras que la pérdida llegaría al 18,7% si se utilizan ponderadores de consumo más actualizados.
La otra cara: las facturas de luz
A la problemática del endeudamiento se suma la creciente preocupación por el costo de los servicios públicos.
En la localidad de Belén, vecinos protagonizaron movilizaciones para reclamar por los aumentos en las facturas de energía. Durante las protestas, usuarios denunciaron boletas que alcanzan los $380 mil, $400 mil, $500 mil y hasta $600 mil por período.
Una jubilada que participó de las manifestaciones cuestionó duramente el esquema tarifario y sostuvo que los montos resultan imposibles de afrontar para familias cuyos ingresos no acompañan el incremento de los costos.
“Es solamente un tarifazo, no se le puede llamar de otra forma”, expresó la mujer, al describir una situación que, según relató, afecta especialmente a jubilados, trabajadores y familias de bajos ingresos.
La vecina también señaló casos en los que viviendas con un consumo mínimo registran facturas considerablemente superiores a las anteriores. Según su testimonio, una casa donde solamente permanece encendida una heladera llegó a recibir una boleta de alrededor de $60 mil, mientras que otros usuarios que alquilan y tienen un consumo reducido pasaron de pagar montos similares a recibir facturas de aproximadamente $150 mil.
El problema se agrava, según explicó, porque las facturas llegan de manera bimestral. De este modo, algunos hogares deben reunir entre $800 mil y $1,2 millones para poder cancelar sus obligaciones.
Una presión que se acumula
La combinación entre endeudamiento, pérdida del salario real y aumento de los servicios configura un escenario de creciente presión sobre la economía familiar.
El informe del CEPA ubica a Catamarca entre las provincias con mayores niveles de morosidad del país, mientras que los reclamos registrados en Belén muestran, desde otra perspectiva, las dificultades que enfrentan los hogares para hacer frente a gastos básicos.
En este contexto, los vecinos reclaman respuestas y una revisión de los costos que impactan directamente sobre sus ingresos. La discusión por las tarifas y el nivel de endeudamiento deja así de ser solamente una cuestión estadística y se transforma en un problema cotidiano para miles de familias catamarqueñas.



