La publicación de la diputada provincial Valentina Reynoso encendió el debate político en torno a la administración de recursos en el municipio de Valle Viejo, encabezado por la intendenta Susana Zenteno. En su exposición pública, la legisladora puso el foco en dos movimientos recientes que, según advierte, carecen de la transparencia y planificación necesarias: una asistencia económica extraordinaria por casi 100 millones de pesos y un posterior pedido de materiales que supera los 330 millones.
De acuerdo a lo señalado, durante abril de 2026 la jefa comunal solicitó al Gobierno provincial una ayuda financiera de emergencia. La respuesta fue inmediata: mediante el Decreto G.S. y J. N° 414, el Poder Ejecutivo autorizó un aporte extraordinario reintegrable de $98.700.000 para subsanar desequilibrios financieros. La transferencia se concretó en un plazo de apenas cinco días.

Sin embargo, uno de los puntos más sensibles que plantea Reynoso es la falta de información pública sobre el destino de esos fondos. Según remarca, el municipio no ha rendido cuentas ni detallado en qué se utilizó el dinero, lo que abre interrogantes tanto en la esfera política como en los organismos de control.
A este escenario se suma un nuevo episodio que incrementa las dudas. El pasado 5 de junio, Zenteno elevó una nota formal al gobernador Raúl Jalil solicitando la provisión de 47.000 bolsas de cemento de 25 kilogramos, con el objetivo de ejecutar obras de infraestructura urbana en distintas localidades del departamento.
El volumen del pedido no es menor: el costo estimado de esos materiales supera los $330.000.000. Pero más allá de la magnitud, lo que genera mayor preocupación es la ausencia de documentación técnica que respalde la solicitud. No se adjuntaron proyectos de obra aprobados, no se especificaron con precisión las zonas de intervención ni se presentó un presupuesto oficial que permita evaluar la viabilidad y necesidad de los trabajos.
Desde la óptica de la diputada, este conjunto de decisiones expone una lógica de gestión que prescinde de planificación y control, y que podría comprometer el uso eficiente de los recursos públicos. La falta de información, tanto sobre los fondos ya transferidos como sobre los insumos solicitados, se convierte así en el eje central del cuestionamiento.
En un contexto económico delicado, donde la administración de los recursos estatales se encuentra bajo permanente escrutinio, el planteo de Reynoso instala un debate que trasciende lo administrativo y se inscribe de lleno en la disputa política: la transparencia, la rendición de cuentas y la responsabilidad en el manejo de fondos públicos vuelven a estar en el centro de la escena en Valle Viejo.



