La obra fue realizada con recursos propios del Municipio y mano de obra municipal, con la participación de trabajadores y trabajadoras de distintas áreas. El intendente Ernesto Andrada destacó la capacidad de los equipos municipales y el valor de recuperar un espacio de encuentro para toda la comunidad.
El intendente de Tinogasta, Ernesto Andrada, encabezó el acto de inauguración de la puesta en valor de la Plaza Beato Mamerto Esquiú, ubicada en el distrito de Anillaco, en un encuentro que reunió a autoridades, trabajadores municipales y numerosas familias de la comunidad.
La intervención, largamente esperada por los vecinos y vecinas, permitió recuperar y jerarquizar uno de los espacios públicos más representativos de la localidad. Los trabajos fueron ejecutados con recursos propios del Municipio y mano de obra municipal, a través de hombres y mujeres de distintas áreas que aportaron sus conocimientos, experiencia y dedicación para concretar el proyecto.
La La puesta en valor contempló mejoras en las caminerías y cordones cuneta, la recuperación de los espacios verdes y el arbolado, la incorporación de mobiliario urbano, una pérgola, iluminación moderna, juegos infantiles y un monumento al Beato Mamerto Esquiú. Además, se sumaron áreas de descanso y sectores recreativos, con especial atención a la accesibilidad, la seguridad y la inclusión, para que personas de todas las edades y condiciones puedan disfrutar y compartir este espacio público.
El valor del trabajo municipal
Durante su mensaje, el intendente Ernesto Andrada manifestó su satisfacción por la concreción de la obra y puso especial énfasis en el protagonismo de los trabajadores municipales.
“Me siento muy orgulloso porque esta obra fue realizada con mano de obra del Municipio, de la Delegación de Anillaco, de Riego y de distintas áreas municipales. Son trabajadores tinogasteños capacitados, con capacidad y compromiso, que idearon, planificaron y llevaron adelante esta plaza”, expresó.
Asimismo, reconoció a quienes formaron parte de las distintas etapas de ejecución y agradeció el compromiso de los equipos de trabajo. “Cada uno dejó su amor y su corazón en esta obra. No se trata de terminar por terminar, sino de hacer las cosas bien, con entusiasmo y con el deseo de dejar algo mejor para nuestra comunidad”, sostuvo.
En otro tramo de su discurso, Andrada destacó que las obras públicas deben generar beneficios que trasciendan el mejoramiento de la infraestructura y convocó a los vecinos a aprovechar las oportunidades que puede generar este nuevo espacio.
“Pensamos estas obras no solamente para embellecer un lugar, sino también para generar nuevos espacios de encuentro, impulsar oportunidades y generar trabajo para muchas familias de Anillaco”, señaló.





La emoción y la memoria de los vecinos
Uno de los momentos significativos de la ceremonia estuvo marcado por las palabras de Aldo Paredes, vecino histórico de Anillaco, quien compartió su emoción por ver concretada una obra largamente esperada por la comunidad.
“Hoy estamos acá viendo esta obra hecha realidad y es inevitable sentir orgullo, porque cuando uno quiere a su pueblo también se alegra cuando lo ve crecer”, expresó.
En su mensaje, también hizo hincapié en la importancia de cuidar la plaza y preservar su valor para las futuras generaciones: “Ojalá que esta plaza vuelva a llenarse de risas, encuentros y momentos lindos, y que dentro de muchos años nuestros hijos y nietos también puedan sentirse orgullosos de ella”.
Acompañaron la inauguración el diputado nacional Sebastián Nóblega; la senadora departamental Pamela López; el presidente provisional del Concejo Deliberante, Mauro Argañaraz; el secretario de Obras y Servicios Públicos, Dardo Morales; el delegado municipal de Anillaco, Jovan Paredes; concejales, integrantes del equipo de gobierno, trabajadores municipales, docentes y familias de la localidad.
La puesta en valor de la Plaza Beato Mamerto Esquiú representa la recuperación de un espacio de encuentro, recreación y convivencia, fortaleciendo la identidad y el sentido de pertenencia de Anillaco.
Con esta inauguración, la comunidad vuelve a contar con un lugar renovado para compartir, disfrutar y construir nuevas historias, poniendo en valor tanto el patrimonio público como el trabajo de los hombres y mujeres que, desde el Municipio, hicieron posible su concreción.



