La empresaria hotelera y gastronómica de Fiambalá, Susana Castro, denunció haber sido víctima de un violento ataque en patota durante la madrugada del domingo 2 de agosto, luego de acercarse a pedir que bajaran la música en una reunión informal que se desarrollaba en cercanías de su emprendimiento turístico.
El hecho fue relatado por la propia Castro en una entrevista brindada este jueves en el programa La Mañana de Radio Streaming, conducido por Pavlosky. Según detalló, la situación se originó a partir de reiteradas quejas de turistas alojados en su complejo, quienes no podían descansar debido al volumen elevado de música proveniente de un “after” que se desarrollaba en un sector de la ruta que conduce a las Termas de Fiambalá, un punto habitual de reunión de personas que consumen alcohol y utilizan sus vehículos escuchando musica a todo volumen.
Ante este escenario, Castro decidió dirigirse al lugar para solicitar que disminuyeran el volumen. Sin embargo, lejos de encontrar una respuesta favorable, fue agredida físicamente por un grupo de personas. La empresaria aseguró haber identificado con claridad a dos de los principales atacantes: el docente secundario Raúl Alaniz y Gabriela Barrionuevo, empleada becada de la Municipalidad de Fiambalá, además de un tercer sujeto identificado como Kevin.
De acuerdo a su testimonio, los agresores le propinaron diversos golpes y luego huyeron del lugar, dejándola en estado de conmoción. A raíz de lo sucedido, Castro radicó la correspondiente denuncia penal, no solo por las lesiones sufridas sino también por el robo de su teléfono celular, el cual —según indicó— habría sido sustraído por Barrionuevo y hasta el momento no fue recuperado.
En paralelo, se conoció que Alaniz, señalado como uno de los principales agresores, es hijo de una ex concejal de la ciudad.
En la jornada de este jueves, la empresaria avanzó además con una presentación formal ante el Ministerio de Educación de la Provincia, solicitando que se evalúe la conducta del docente involucrado y se adopten las medidas que correspondan en el ámbito institucional.
Durante la entrevista, Castro también fue consultada sobre si recibió algún tipo de acompañamiento por parte de autoridades municipales, provinciales o la Cámara de Turismo de Fiambalá. En ese sentido, fue categórica: aseguró que, hasta el momento, ninguna autoridad se comunicó con ella para interiorizarse sobre lo ocurrido ni ponerse a disposición.
El caso genera preocupación en la comunidad, no solo por la violencia ejercida sino también por la reiteración de encuentros informales en zonas cercanas a circuitos turísticos, donde vecinos y empresarios vienen advirtiendo sobre ruidos molestos y situaciones que afectan la convivencia, y desde los organismos responsables, no dan ningún tipo de soluciones.



