Militantes denuncian proscripción interna, acuerdos con el PJ y subordinación al poder de Raúl Jalil
Una fuerte crisis interna sacude a la Unión Cívica Radical (UCR) de Catamarca. Dirigentes y militantes acusan a la conducción partidaria de “proscribir” a sectores internos, evitar la competencia democrática y priorizar acuerdos con el oficialismo provincial que lidera el gobernador Raúl Jalil, antes que respetar los principios históricos del radicalismo.
Las críticas se centran en la reciente decisión de no habilitar listas opositoras en la interna partidaria. Según denuncian sectores críticos, no se trata de errores técnicos, sino de una maniobra deliberada para impedir que las bases puedan elegir libremente a sus representantes.
“Están bajando listas no por cuestiones legales, sino por conveniencia política. Saben que si permiten la interna, pierden. Su único respaldo no son los afiliados, sino el poder de turno”, señalaron referentes internos, quienes acusan a la conducción actual de haber transformado al partido en un “apéndice del oficialismo provincial”.
Los cuestionamientos apuntan también a la falta de transparencia y a los acuerdos con el Partido Justicialista, lo que según los denunciantes, contradice los valores históricos de la UCR. “Hoy vemos a dirigentes que cambiaron la lealtad radical por cargos y prebendas. Son funcionales al gobierno no por convicción, sino por ambición”, sostienen.
Bajo la consigna “Catamarca merece una UCR libre, no un apéndice del oficialismo”, el sector disidente reclama una reforma interna urgente que garantice participación, respeto a las minorías y, sobre todo, autonomía frente al poder político provincial.
La crisis interna deja en evidencia la profunda fractura que atraviesa al radicalismo local, en un contexto donde la representación partidaria parece estar más cerca de los despachos del poder que de las bases que históricamente nutrieron a la UCR.



