El concejal de Valle Viejo Gerónimo Cabrera lanzó duras críticas contra el estado del departamento y el accionar del Ejecutivo local, al tiempo que cuestionó la presencia de funcionarios en actividades políticas fuera de la provincia. Sin embargo, sus declaraciones no pasaron inadvertidas y abrieron un nuevo foco de tensión, no solo por el contenido, sino también por el tono del mensaje.
A través de sus redes sociales, Cabrera describió un escenario crítico: “Valle Viejo se hunde: basura, calles rotas, servicios colapsados…”, en una caracterización que busca instalar una imagen de deterioro generalizado. En ese marco, apuntó directamente contra autoridades que se encuentran en Buenos Aires participando de actos políticos, a quienes acusó de desatender la gestión chacarera.
El edil fue más allá al anunciar que citará a cada funcionario involucrado en ese viaje para que rindan cuentas sobre el origen de los recursos utilizados, calificando la situación como “mini vacaciones” en medio de una supuesta crisis. La frase, cargada de ironía y con fuerte impronta política, tensiona aún más el vínculo entre oficialismo y oposición.
Además, la descalificación de actividades institucionales como “viajes políticos” o “mini vacaciones” plantea un debate más amplio sobre los límites entre la agenda de gestión y la participación en espacios de articulación política, habituales en la dinámica de los gobiernos locales y provinciales.
La frase final de Cabrera —“Gobernar no es viajar. Es hacerse cargo”— sintetiza su posicionamiento, pero también evidencia una mirada simplificada de la gestión pública, que difícilmente pueda reducirse a una dicotomía entre presencia territorial y actividad política.



