A más de dos meses del fallecimiento de Ariana Romero, la joven que murió tras un grave accidente de tránsito ocurrido en diciembre de 2025, su familia continúa atravesando un doble proceso: el duelo por la pérdida y la incertidumbre ante una causa judicial que, según denuncian, aún no muestra avances concretos.
En diálogo San Fernando Digital, Vanesa Romero, madre de Ariana, expresó — la angustia y la impotencia que atraviesa desde el momento del hecho, pero también el reclamo persistente de respuestas por parte de la Justicia.
El accidente ocurrió el 13 de diciembre, cuando Ariana y su hermana Azul circulaban en motocicleta. Ambas resultaron gravemente heridas. Mientras Azul fue intervenida en Catamarca, Ariana debió ser trasladada a Buenos Aires ante la complejidad de su cuadro. Durante semanas, la familia sostuvo una rutina desgastante: dividirse entre provincias, afrontar gastos, esperar partes médicos y sostener la esperanza.
“El esfuerzo fue enorme, tanto físico como emocional. Se hizo todo lo posible para que Ariana sobreviviera”, relató la madre. Sin embargo, tras múltiples intervenciones quirúrgicas, la joven falleció el 25 de febrero de 2026.
En el plano judicial, la familia se presentó como querellante a pocos días del accidente, aportando pruebas y solicitando medidas. Sin embargo, hasta el momento, aseguran que no se ha formalizado ninguna imputación contra el conductor de la camioneta involucrada.
“El expediente sigue caratulado como un simple accidente de tránsito, cuando claramente hay elementos para hablar de homicidio culposo y lesiones gravísimas”, sostuvo Vanesa. En ese sentido, remarcan que tampoco se han aplicado medidas restrictivas contra el joven que conducía el vehículo: no fue detenido, no tiene prohibición de salida del país ni restricciones para manejar.
Esta situación genera un fuerte malestar en el entorno de la víctima. “Es muy difícil entender cómo, después de todo lo que pasó, no hay una respuesta clara de la Justicia”, expresó.
Uno de los puntos más sensibles que plantea la familia es la posible influencia del entorno del conductor. Se trata de un joven de 19 años, vinculado a una familia con peso económico y político en la provincia.
“Hay una sensación de desigualdad. Mientras una familia está destruida, del otro lado no se perciben consecuencias”, señalaron. Incluso, remarcan que no hubo acercamiento, disculpas ni ofrecimientos de ayuda hacia las víctimas.
Además, indicaron que el joven habría continuado con su vida con normalidad tras el hecho, lo que profundiza la percepción de impunidad.
Más allá de lo judicial, el impacto humano del caso es devastador. Vanesa su familia debieron atravesar la internación de sus dos hijas, el fallecimiento de Ariana y el proceso de recuperación de Azul, quien aún necesita nuevas intervenciones quirúrgicas.
En ese contexto, la comunidad de Capayán jugó un rol clave. Vecinos y allegados organizaron rifas, colectas y distintas iniciativas solidarias para ayudar a la familia a afrontar los costos médicos.
“Sin la comunidad, esto hubiera sido imposible de sostener”, destacó Vanesa.
Actualmente, el objetivo inmediato es reunir fondos para la segunda operación de Azul, que busca mejorar su calidad de vida y permitirle recuperar la movilidad.
La familia espera que en las próximas semanas se produzcan avances concretos en la causa, especialmente tras la realización de pericias accidentológicas. La expectativa está puesta en que finalmente se formalice una imputación y se delimiten responsabilidades.
Mientras tanto, el dolor sigue presente, pero también la decisión de sostener el reclamo.
“Lo único que buscamos es justicia. Que se investigue, que se determine qué pasó y que haya consecuencias”, es el mensaje que, aún en medio del duelo, la familia de Ariana Romero intenta hacer escuchar.



