Un turista que participó de la excursión al Balcón de Pissis y que permaneció varado durante largas horas en la cordillera brindó su testimonio a San Fernando Digital y apuntó con dureza contra la organización del viaje, al advertir que las condiciones climáticas adversas ya eran conocidas antes de iniciar la travesía.
“Parece ser que se sabía de antemano que las condiciones climáticas no estaban dadas para hacer las excursiones ese día. Se ignoraron todas las señales y todas las advertencias”, sostuvo, poniendo en duda los criterios de evaluación de riesgo adoptados por las agencias involucradas.
El denunciante también cuestionó la falta de controles sobre las empresas que operan en este tipo de circuitos turísticos. “Las agencias también parece ser que no están todas registradas, y cada camioneta no tiene materiales ni herramientas para salir de situaciones. No tienen palas, no tienen cadenas, los conductores no tienen camperas térmicas como para estar afuera ayudando o informando”, remarcó.
El relato se vuelve aún más crítico al describir las condiciones extremas que debieron atravesar algunos pasajeros. Según detalló, varias camionetas quedaron enterradas en la nieve y quienes intentaron salir “no podían respirar” debido a la acumulación de gases por el caño de escape obstruido, lo que generó un ambiente con aire contaminado por combustible y con escaso oxígeno, agravado por la altura.
“Salieron como pudieron por las ventanas, con nieve hasta los costados. Se empaparon y la ropa se les congeló. Tuvieron que caminar con temperaturas de entre -5 y -10 grados para reubicarse en otras camionetas que ya estaban llenas”, relató.
Las consecuencias físicas y psicológicas no tardaron en aparecer. “Hubo vómitos, dolores de cabeza, ataques de pánico, enfriamiento, hipotermia… pasó de todo. Y eso yo creo que se podría haber evitado”, afirmó.
El tiempo de espera para el rescate fue otro de los puntos más alarmantes. “Los mínimos que estuvimos fueron 12 horas, y los últimos en ser rescatados, 24. Sin comida, sin algo caliente, con el cuerpo helado. Eso trae consecuencias físicas y ni hablar mentales”, expresó.
En ese sentido, describió el impacto emocional de la incertidumbre: “Primero creés que te van a venir a buscar en 15 minutos, después una hora, después varias horas más… y llega un momento en que pensás que quizás no te van a buscar”.
El testimonio expone una cadena de presuntas negligencias que van desde la planificación de la excursión hasta la respuesta ante la emergencia, y reabre el debate sobre los controles, la habilitación de las agencias y los protocolos de seguridad en actividades de turismo de alta montaña.



