Este es el caso del joven y nuevo intendente de Fiambalá, Raúl Úsqueda. Ahora hay un tire y afloje entre el municipio y casa de gobierno. El problema, es el cobro de un “impuesto” al turista.
Quien no ha escuchado la frase, “no hay turismo en Catamarca” o que el turismo no es una política real de estado. Catamarca, como su slogan mejor la define, “hermosa por naturaleza” y que no sea la capital del turismo del País, es por los políticos corruptos. No dejemos de lado la falta de creatividad también.
Lo que sí es política de estado, es la creación de impuestos. Político que asume, impuesto que se inventa. Es lamentable. Quizás la clase política debería empezar a eliminar a los ñoquis del estado, y verán como empieza a sobrar los recursos económicos.
No es secreto que la provincia y los municipios, apilan a los ñoquis, recursos económicos invertidos en nada. Se dice que el ejecutivo provincial, tiene entre 2000 a 3000 ñoquis. Imaginen el sobrante económico para las arcas del estado. Pero no, es negocio mantener vagos por deber favores.
El que, si salió rápidamente a aclarar, fue el mismísimo intendente de Fiambalá, pero en realidad no aclaro nada. Solo que la ordenanza del impuestazo existe ya desde el 2024, y que, en parte, tiene que cuidar los bellos paisajes que ofrece Fiambalá, y que sus empleados deben llevar el pan a la casa.
Arruinan las bellezas de nuestra provincia, con impuestos que nos hacen retroceder.
El cambio generacional no era tan solo una solución. Úsqueda llegó con esa ideología, pero lamentablemente llegó en realidad con ideas de la vieja política.
Así que, si viajan a Fiambalá, tendrán que pagar un “peaje”.



