María Soledad, tormento colectivo, desamparo social. Crimen impune, escena adulterada, huellas lavadas, silencios forzados, miedo, coraje, desborde blando. Memoria. Justicia. Marchas.
El silencio tiene acción…dicen que vienen los que se van, que marchan los que ya no pueden más. #mariasoledad #mariasoledadmorales #36años #femicidio #justiciacorrupta #hijosdelpoder
Por Nancy Acosta.
Para los que tenemos memoria de esa época este día nos atraviesa, profundamente, se siente adentro, revoluciona el plexo, quiebra al medio, tensiona el equilibrio, recorre la piel con esa sensación extrañamente conocida.
María Soledad es parte de nuestra historia, de la cultura que nos acuna, de las fotos del pasado que siempre van estar dando vueltas, sin importar siquiera que la hayamos conocido en vida, porque en el trascender su siembra tiene y tendrá cosecha.
María Soledad sigue haciendo tarea fina, hoy nos lleva a la discusión social sobre el uso del término “femicidio”, para nombrar su caso, ya que recién se incorpora en 2012, y a lo que agrego también, el término feminicidio, porque ocurre en un contexto con absoluta connivencia del Estado; el caos que nos dejó es ni por cerca del tamaño de la injusticia que vivió, pero es lo suficiente como para hacer saltar las alarmas, como para que el repudio para con quienes se detienen en esos cuestionamientos tenga lugar obligado, porque ya lo dijimos, nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio. Por qué viene a poner sobre la mesa que si te atraviesa más el término que repudiar el hecho es porque algo no está bien, y no vamos a mirar para otro lado, no vamos a disimular ni hacer de cuenta que esos berrinches no aparecen, porque son un problema real, una acumulación de perversidades dejadas correr que hay que atajar, que hay que reconocer, que hay que delimitar y que hay que enfrentar.
No esperes, funcional machista (aplica para la totalidad de los géneros), que eso que tuvieron por los 90 los hijos del poder, hoy te asista, porque vamos a demoler la impunidad, porque te vamos a desnudar desde adentro, vamos a exponer tus pensamientos oscuros y tu satisfacción por defender muchachitos femicidas, y vamos a poner en la vidriera del mundo eso que te enluta, porque es lo que sostiene la violencia que termina con las vidas de las Marías Soledad.
Hoy María Soledad lleva 36 años siendo recordada por una vida injustamente arrebatada, pero sigue plantando bandera, enfrentándose a los que la violentaron, siendo centro de discusión y contrapeso de todo aquel discurso que pretende que su muerte y el de tantas niñeces, adolescentes y mujeres sea en vano. María Soledad quema como hierro caliente, porque aún sin caminar por este mundo, tiene voz y tiene presencia, legó un compromiso de lucha amarrado a la bronca de las impunidades de la época en una sociedad sometida y agobiada por los sistemas corruptos y encubridores de asesinos.
Estoy segura que María Soledad sigue firmando sentencia en las memorias de aquellos que aún gobiernan y en sus desgarradas conciencias cargan la sombra de la desolada pampa, esa que buscan quizás, abarrotar de bienes materiales para blindar la humillación que los precede con la esperanza que la vergüenza no los encuentre nuevamente al sonido de pies cansados arrastrándose en una solemne marcha, reponiendo los límites que alguna vez como colectivo social, pusimos.
María Soledad resiste, y 36 años después, aquí viene de nuevo, a dar pelea. Y sí, fue un femicidio.



