Abuelas, madres, hermanas, amigas, hijas, nietas, compañeras; mujeres en red, enfrentando opresión y sembrando rebeldía para cosechar libertades. Contra todas las violencias; vivas y libres nos queremos.
Por Nancy Acosta Noriega.
Hoy, sí, hoy. A una nena de 6 años, el tío le baja la bombacha para tocar sus partes íntimas, y no sabe que está mal porque no se lo enseñaron en su casa, ni aún con la ESI en la escuela. A una nena de 12 años el portero de la escuela la saluda con un abrazo y de paso le toca los pechos que empiezan a ponerse de manifiesto. Una adolescente de 16 años, sufre burlas por su peso. A una de 18 años, que acaban de contratar por un trabajo la empiezan a tratar mal, insultándola con apreciativos femeninos descalificativos. A una joven de 25 años, mientras camina se le acerca un sujeto en bicicleta y por un par de cuadras la persigue diciéndole cosas obscenas. A Ro Ferrer, ilustradora argentina, un seguidor por Instagram le manda un saludo con la imagen de un hombre apuntándole con un arma. Una empleada estatal (provincial) mujer, fue a trabajar porque desde presidencia de la nación se anunció que se descontaría el día en el salario si adhería al Paro Internacional de Mujeres. A Pato G., la ex pareja, padre de sus hijos le contesta una historia de celebración del Día de la Mujer con un, “deberías estar muerta basura”. Elisa, empleada administrativa en el sector privado, tuvo que faltar al trabajo, perdiendo presentismo porque no tenía con quién dejar en su casa al hijito enfermo; hijo de un padre que no se hace cargo. Ariana G., trabajadora del Estado, transgénero, en lucha pidiendo un cambio de sector, por la violencia de género que sufre de parte de las autoridades en el sector en que se desempeña, pero no hay respuestas. Al menos una niña y una mujer palestina mueren hoy en Gaza por los excesos belicistas del Estado de Israel. Claudia Goldin, premio nobel de economía 2023, con su trabajo de estudio sobre las brechas de género, ve sin asombro que algunos obsecuentes niegan que hay vulneración de derechos, desigualdad de género, disparidad salarial, etc., a pesar del esfuerzo de muchos Estados por equilibrar derechos. Jovita, trabajó en negro en casas de familia por 42 años; hoy jubilada con la mínima porque los hijos la ayudaron económicamente, y apenas puede comer. Gabriela M. perseguida laboralmente por ser activista de DDHH…Así podría seguir por hojas y hojas. Y es lo que sostiene las luchas de las mujeres y diversidades, porque parece mentira que vamos por más de 160 años de luchas registradas y reconocidas internacionalmente y todavía haya que marcar las vulneraciones y las diferencias.
Las luchas feministas han reivindicado por sobre todo las luchas por los derechos de igualdad de las mujeres y contra la violencia de género; han perfilado las contiendas marcando las degradaciones y violaciones sobre derechos humanos que sostiene del poder patriarcal sobre las sociedades; que en presente desprotegen y violentan mujeres y diversidades. Y en ese campo, son las mujeres mayormente quienes salen a enfrentar, a cuestionar, a proponer, a pedir, a exigir, a sincerar, a desarmar discursos, a interpelar razonamientos, a promover otras formas del ser social, para reconstruir sociedades más humanas, más justas, más sanas, más para el conjunto y de crecimiento en el compromiso y la participación social y menos para el individualismo que aleja, que achata, que deshumaniza, que distorsiona realidades, nubla los ojos, perturba las mentes y acecha hasta las propias integridades.
Cuando los sentires, desde la alegría a la indignación, son colectivos, las luchas no pueden ser, sino de todas. Siempre es con todas y siempre es por todas…por las que ya no están, levantamos la voz; por las que callan por temor, por las que no entienden las divergencias sociales y las brechas de género o por las que deciden preservar y reivindicar el patriarcado que, #sevaacaer, o lo vamos a voltear.



