La provincia de Catamarca fue escenario de una serie de estafas piramidales que han afectado a cientos de personas, muchas de las cuales han perdido sus ahorros. Sin embargo, lo que es aún más grave es la aparente connivencia de algunos sectores del poder judicial local con los estafadores, lo que ha permitido que estos delitos sigan impunes.
En Catamarca, estas estafas han sido particularmente dañinas, ya que han afectado a personas de todas las edades y estratos sociales. Muchas de las víctimas han perdido sus ahorros y quedaron en una situación de vulnerabilidad económica. Sin embargo, lo que es aún más preocupante es que algunos de los estafadores parecen tener conexiones con sectores del poder judicial local.
La corrupción judicial es un problema grave en cualquier lugar, pero en Catamarca parece ser particularmente endémica. Los casos de estafas han sido denunciados ante la justicia, pero muchos de ellos han sido “archivados” o han quedado en la nada. Esto ha generado una sensación de impunidad y de falta de justicia, lo que ha erosionado la confianza de los ciudadanos en el sistema judicial. Mientras la justicia de Córdoba investiga, la justicia de Catamarca duerme.
Es necesario que se investiguen a fondo los casos de estafas piramidales y que se sancione a los responsables. Los rumores de que el crimen de Juan Carlos Rojas (ministro) estaría relacionado directamente con las estafas piramidales, dato que jamás se investigó.
En conclusión, es hora de que los políticos y los jueces asuman su responsabilidad y trabajen para proteger a los ciudadanos y garantizar la justicia a todos los sectores.
Se debe devolver la confianza de justicia a la sociedad y erradicar la corrupción política, judicial y periodística.



